domingo, 20 de noviembre de 2011

GOTEOS


Goteo 1

En lo profundo de la caverna,
donde hibernan mis sueños,
las agudas estalactitas
estilan pedazos de memoria
que se destrozan caprichosas
en el empedrado ígneo.

Goteo 2

Del viejo techo roto
emergen cadenciosas
gotas de rocío,
que descolgándose
por el hilo de una araña
llegan hasta a mi pecho
y hacen bullir en el interior
al mar bravío de mis sentidos.

Goteo 3

La lluvia te golpea con estrépito
la frente,
y varias gotas rebotan en tu escote,
y al sentir tu calor
buscan silenciosas el abrigo
de tu pecho que vibra y salta
al golpeteo cadencioso
y ardoroso de tu palpitar.

Goteo 4

Minúsculas gotas de placer
se escapan de tu cuerpo,
y en su brillo diamantino
reflejan el inmenso tiempo
que permanecieron dormidas,
a la espera que una caricia,
un agitar de viento,
un estrépito de instantes,
les diera vida y salida
por el maravilloso túnel
por donde se escurre la  vida.

© Saúl Sánchez Toro

LA GOTA... GOTEOS


LA GOTA

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en 
lo  abisal,
donde  habito,
donde  me convierto
en  agua pura, cristalina
allí,  donde se licúa el fuego
donde  mimetizados duermen
los  sentidos y el achivo eterno
do  miles de vidas sucumbiendo 
al  delicios abrazo de los deseos 
donde  días en manguala, todos
acunan  mis sentires en bordes
filosos, -contratos castradores-
allí, está la gota que rebosa
y sacia la sed que debora
allí, vibra una voz,  una
potente, secreta,
dice, -¡mía!




¡a ese aliento diario
yo le creo!
¿cómo no creerle,
si de su fuerza me alimento?


Ana Lucía Montoya Rendón
noviembre 2011

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