sábado, 19 de noviembre de 2011

ERBMEIVON


E rudito adiestrado, apareciste como generoso
R epartidor de soles y nebulosas pero te llevas en tu
B ajel de filibustero la vetusta estampa de mi
M emoria en la piel, cartografía necesaria para tu
E xilio irremediable y congelado.
I ntelectual del infinito, guarda para ti esa
V iolencia sibilina para que dejes de ser mi
O diado, forzoso, preciso, necesario e imprescindible
N
   o
      v
         i
            e
               m
                  b
                     r
                        e.

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©MAR

NOVIEMBRE IX


Insobornable es la puerta de este Noviembre
que me reubica en los días de niebla con mi hado sagaz,
precario y revestido de una vida casi difunta,
implicado en el esfuerzo de nunca alcanzarte.

Leal a tu amor mi herida es un fortín inexpugnable
y esta ingenua turbación por colmar tu delirio,
insólita concordia remotamente subrayada,
llena mi cáliz deshabitado y soy la dueña
de los secretos de tu insolencia.

Extraño galeón que por mi trova arrumba,
me deslizo hacia tu ser y centellea la luz
en el salobre mineral de los espejos
que se te llevan por las mareas de un año
en el que como siempre, Noviembre se apaga.
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©MAR

NOVIEMBRE VIII


Ensayé un Noviembre de blando caminar
para la tarea que vanamente arropo con
auxilios y prodigios
y me afirmo realzada, como una perpleja libélula,
sustentando bandadas de ternuras en este Noviembre
rudo e inexacto
que me pide una acción de gracias
sin darme a cambio nada más que
sigilos y afonías.
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©MAR

NOVIEMBRE VII


A cal y canto Noviembre cierra su cielo,
y los árboles se vuelven centinelas para
-fatalmente-
inventar el rictus hospitalario de las ramas quebradas,
que poblarán los indigentes peregrinos camino del sur
y las turbulencias con algún retintín flamígero.


Llueve Noviembre a cal y canto,
arduo camino para emprender la tarea que
-sin remedio-
he de interpretar con  risas y burbujas,
y hacer creer que mi apoyo es semillero de loas
cuando es cebadero de insólitos cernícalos.

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©MAR

NOVIEMBRE VI


Aún así Noviembre no es repudiar lo inexplorado:
la ideología de los literatos,
al tenaz investigador del cosmos,
la inflexible balada del melómano,
al ser alado que encauza a la bestia,
el anémico eco de tu voz con sordina,
la media luz tardía en primavera,
y al hombre que sólo con mirarme me impacienta.

Noviembre así, burla burlando,
es la ocasión de remediar lo desdeñado,
de rastrearte, indagarte, averiguarte, inquirirte
y lentamente, como si fuera Noviembre,
amarte.

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©MAR

NOVIEMBRE V


Y es que Noviembre, si hubieras sabido modular con astucia certera la
violenta saeta de tu voz, o lanzar el sedal en el exacto punto donde
yo respiraba, presa rendida por tu sofisma de amor, pudo ser tardía
primavera.

Pudo Noviembre salvar un cadáver de mirada glauca, triste gaviota
sacrificada por el épico lamento transformado en narcótico, bebedizo
que todo lo emponzoña.

Y no fue así. Todo dolía y fue de otra manera.

No supieron los pétalos sitiados y decentes
de las trincheras sutiles de las nubes,
de la tez arrugada de las noches y de su geografía,
de su solemne retiro y de su leyenda argentina.


Y es que Noviembre, que pudo ser tardía primavera,
fue un pavoroso laberinto de azogues.


---©MAR