martes, 30 de agosto de 2011

VERSOS SUELTOS


1.

bostezos desmayados sobre versos cojos
son indiferentes ladridos en todas esquinas
gruñen amores a los pies de la Luna 


2.

desde lo Eterno
mente y alma gritan poemas y silencios 
de sus bocas gotean notas átonas 
hasta un rincón tibio, centro 
donde latidos aletargados  
son quistes malignos en el pecho del mundo

3.

hubo duendes felices en aquellos días verdes  
ondinas sensuales con vestidos de hilos líquidos

salamandras excitadas en secretos cristalinos
afanosos silfos soplando locuras en mil abismos

luego hubo sábado, oscuridad y lecho

4.

aferrada a la Vida 
a sorbos bebe idilios 
medrosos sus pasos por presentidas sendas 
sin Espacio
sin Tiempo

¡qué dolor! 

de carne las cadenas
ajustadas al cuerpo como fuego del infierno

5.

remolonas horas dentro del reloj de arena 
           
huelguistas
                  alazadas
                                  mágicas
 
sin tic tac
en medio de ellas trastabillan las ausencias

6.

¿dónde te solapas?
¿en cuál templo te escondes?

mías, arca y rosa
¡oficia desnudo!
porque los vestidos talares deben ser de piel y aliento


© Ana Lucía Montoya Rendón
agosto 2011

DICOTOMÍA INCRUENTA


Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.
Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.
Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.
Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.
© OLIVERIO GIRONDO
Buenos Aires 1891 - 1967


ESCRIBID CON PLUMA DE VICTORIA

Escribid con pluma de victoria
la palabra que ahogue la locura
de este tiempo sinsabores
y oscuros despertares bombardeados

Escribid en el viento el poema
que venere la paz
el verde campo donde
el dorado apacigüe el hambre

Escribid versos que la letra
el seso aviva
fortalece el ideal
y perdura en verdades

© Elisabet Cincotta