lunes, 29 de agosto de 2011
BARRO
Yo soy tan solo barro que, postrada,
mancha la maravilla de tu acento
al ensuciarte entera con mi aliento
de impuro fango en febril madrugada.
Yo quiero deslizarme por tu almohada,
enloquecer tus senos en un lento
acariciar de arcilla mientras siento
que enlodo en sementera tu alborada.
Mas tómame del borde del camino,
arranca de mi ansia la impureza,
libera el lodazal de mi destino.
Pues barro soy, pues soy Naturaleza,
en ti quémame al fin y, cuando muera,
renáceme en tus manos de alfarera.
© Blanca Barojiana
PERDÓNAME
A miles de kilómetros te quiero,
no tengo más pasión que tu palabra
ni más deseo turgente de que se abra
tu verso con el nuevo día que espero.
Espero de tu verso el dulce aliento;
del trazo de tu mano, mi latido;
de tu canto de esferas, el sonido
que de tu alma revierte en mi sustento.
Yo tengo hambre de ti. Yo te devoro
y vivo alimentándome en tu sueño,
bebiendo cual ladrón tu melodía.
Soy culpable. Lo sé. Pero te adoro.
Perdóname, te imploro, el loco empeño
de soñarte, mi amor, tan solo mía.
© Blanca Barojiana
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