jueves, 25 de agosto de 2011

PERDÓNAME


A miles de kilómetros te quiero,
no tengo más pasión que tu palabra
ni más deseo turgente de que se abra
tu verso con el nuevo día que espero.

Espero de tu verso el dulce aliento;
del trazo de tu mano, mi latido;
de tu canto de esferas, el sonido
que de tu alma revierte en mi sustento.

Yo tengo hambre de ti. Yo te devoro
y vivo alimentándome en tu sueño,
bebiendo cual ladrón tu melodía.

Soy culpable. Lo sé. Pero te adoro.
Perdóname, te imploro, el loco empeño
de soñarte, mi amor, tan solo mía.

© Blanca Barojiana


AMIGAS REGALADAS


                  como sueños,
               como vidas.
Amigas plenas de aromas,
        cascabeles en las manos,
        sonrisas en las miradas.
Destinos entrecruzados,
        entre risas,
                   penas,
                       llantos,
      besos, cariños,
          abrazos.
Sin palabras,
     con los gestos,
     con los ojos.
¡Saben del corazón tanto!
Amigas que son tesoros,
        tesoros trajo la mar
        y los dejó
                  en el regazo,
         de la playa,
         de la espuma,
             espuma blanca,
                  con sol,
        al abrigo de ternuras
            que susurran
                         luz y canto.
¡Amigas!
        Cuánto las quiero,
        cómo siento
                ya sus manos,
        acariciando los sueños,
        sin llegar ni a pronunciarlos.
Amigas
       de tiempo y tiempos.
               Susanne,
                      Rosa,
                         Soraya,
                             Masole,
                                   Concha,
                                            Ana,
         Y esta otra Ana,
          que a la lumbre
                   del cariño,
                envuelve,
   d  e  s  h  i  l  v a  n  a  d  a  s
              palabras,
  llenas de amor,
  con abrazos desde el alma.
¡¡Amigas mías!!

                 © Ana I. Hernández Guimerá

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AROMAS


Aromas quiero ser de las alturas
aromas de los valles y distancias,
violeta humedecida en hermosura
para entrar en tu vida hecha fragancia.
...
Brisa de madrugada en tu mejilla
caracola del mar..., alga olorosa,
la rama seca en su extremo agita
el último pimpollo de una rosa
...
                  Todo quisiera ser...y en tal manera
que aunque tú no existieras yo te amara
y aunque no fueras fuego yo me ardiera...
...y entrar como la brisa en madrugada
en tus labios libar sin que supieras
¡Muriendo en la ternura de tu almohada!
© Norma Stuard




ESCRIBID

 Escribid versos en las hojas de los árboles
grabadlos en el vientre silencioso de las piedras 
 liberadlos, 
 cantadlos a los cuatro vientos, 
 que los versos cautivos 
 atormentan.
© Manuel Ramos Martínez