
Dentro de mí
eras tenaz
en el tam-tam
de mi vientre.
Vientre de sementera
de amores y ternuras.
Te acuné allí
esperando ansiosa
tu cara, pétalos y aromas.
Todo nacimiento es un misterio
un prodigio natural
de tiempo y tiempos.
Fuiste
como yo te sentía
largo, fuerte,
palmera, drago,
olas batiendo
tu furia imperiosa.
Altruista como tu tierra,
Inquieto como tu viento,
ávido por aprender
de la luz de esas estrellas
que te guían.
Tú, hijo mío,
porque eres mío
mío y de la alegría
que expandes a raudales
entre los que te aman.
Bendito seas hijo
en quien poso mis ojos
durante ya 30 años.
Para mí
un breve instante
de tu amor más preciado.
Me das la vida hijo
como yo te la he dado
y nazco yo contigo
día a día a tu lado.
28 de MARZO 2011