jueves, 30 de septiembre de 2010

BEBO LA VIDA


Bebo la vida a grandes sorbos
y se me derrama
por los sitios más inesperados,
el escote, los brazos, las manos…

Y no puedo agarrarla
más que en las altas hojas
que mueve la brisa
en las palmeras.

© Ana I. Hernández Guimerá